Tiro del tapón. Limpiando memorias, abriendo caminos, expandiendo conciencia

viernes, 26 de mayo de 2017

DUODÉCIMO PASO DE CODEPENDIENTES ANÓNIMOS. CODA.




DUODÉCIMO PASO.
“HABIENDO OBTENIDO UN DESPERTAR ESPIRITUAL COMO RESULTADO DE ESTOS PASOS, TRATAMOS DE LLEVAR ESTE MENSAJE A OTROS CODEPENDIENTES, Y DE PRACTICAR ESTOS PRINCIPIOS EN TODOS NUESTROS ASUNTOS”.


Se ha dicho que la espiritualidad es encontrar tu propio camino hacia DIOS. En Codependientes Anónimos, se nos han dado cuatro elementos para utilizar como guía y apoyo en nuestro camino espiritual: un Poder Superior, los doce pasos y las doce tradiciones, y la comunidad de CoDA.
Fue la comunidad CoDA la que primero atrajo a muchos de nosotros a nuestro programa de recuperación. Lo que descubrimos fue a un grupo de gente que estaba aprendiendo a aceptar a todo el mundo como eran, quienes estaban
interesados en apoyarse uno al otro durante los buenos y los malos tiempos, y quienes animaban a sus compañeros a mejorar sus vidas. Al beneficiarnos nosotros mismos en esta hermandad, así en las juntas como uno a uno, aprendimos como otros habían practicado el programa de CoDA: utilizamos esta información para trabajar cuidadosamente a través de los primeros once pasos y en el proceso empezamos a desarrollar y a redesarrollar nuestro propio entendimiento de DIOS.
Mientras el tiempo pasaba y cada uno de nosotros trabajaba los doce pasos en el orden en que estaban escritos, nosotros descubrimos que habíamos cambiado. Nuestro pensamiento, nuestras acciones y nuestros sentimientos eran diferentes de los que teníamos al comenzar nuestro viaje en CoDA. Aún cuando toda vía había mucho trabajo qué hacer, muchos de nosotros habíamos desarrollado Fe en un Poder Superior, Fe en el proceso de los doce pasos de recuperación, y Fe en la hermandad. Nosotros sabíamos que funcionaba porque habíamos visto los resultados en nosotros mismos y en otros miembros de CoDA: “habiendo tenido un despertar espiritual comoresultado de estos pasos”.
Las primeras palabras de este paso eran frecuentemente dejadas de lado en nuestro empeño de “pasar el mensaje”. Una vez que reflexionamos, sin embargo, pudimos ver que estas palabras describían precisamente la fundación de nuestra recuperación. Llegamos a entender que como resultado de poner a trabajar los doce pasos en nuestras vidas, nos habíamos transformado – y que sin que importara lo que creíamos de nosotros mismos, mientras pusiéramos estos pasos en acción, el resultado sería nuestro despertar espiritual.
Antes de que pudiéramos compartir esta información con los demás, muchos de nosotros teníamos que hacernos algunas preguntas importantes: ¿Qué es un “Despertar Espiritual”?., ¿Cómo puedo saber si he tenido uno?
Mientras trabajábamos los tres primeros pasos, muchos de nosotros empezamos a darnos cuenta que nuestro Poder Superior era alcanzable y amoroso. Descubrimos que este Poder Superior podía hacer por nosotros cosas que nosotros no podíamos hacer por nosotros mismos. Una simple Oración: “Hoy yo dejo mi vida y mi voluntad en tus manos”.
Frecuentemente aliviaba nuestra ansiedad. El hecho de que un problema insoluble también pudiera tener solución, usualmente en formas que no hubiéramos imaginado, aumentaba nuestra Fe en DIOS y en el proceso de los doce pasos. Aún con muchos años de experiencia, muchos de nosotros seguíamos azorados con este fenómeno. Muchos consideraban esta simple y profunda experiencia el principio de un despertar espiritual.
Los pasos cuarto al noveno nos presentaban con nosotros mismos. Salimos de nuestros escondites y compartimos secretos incómodos con otra persona. Hicimos nuestro juego de piernas, cuando llegamos a los pasos sexto y séptimo, frecuentemente sin saber qué podíamos esperar. Pudimos haber agonizado a través de los pasos octavo y noveno, preguntándonos como era posible que pudiéramos enfrentar algunas de las personas que habíamos dañado. Cuando llegó el momento de hacernos reparaciones a nosotros mismos, muchos de nosotros tomamos la acción, aún cuando lo encontramos un poco extraño e incómodo.
Nosotros completamos los nueve primeros pasos y mientras que muchos de nosotros no vimos cambios espectaculares, si notamos sutiles diferencias en nuestro pensamiento y en nuestro comportamiento. Para muchos el cambio fue una actitud más tolerante y relajada acerca de la vida en general. Frecuentemente nos divertíamos más, aún cuando no lo habíamos planeado. Pequeñas cosas que antes nos molestaban ahora pasaban sin que las notáramos, estábamos menos forzados a dar consejos, perder la calma, sentirnos derrotados, o a retroceder, sentirnos agradecidos y aún sorprendidos por cosas que antes dábamos por hecho, se hizo regla en lugar de la excepción. Muchos de nosotros vimos este tipo de cambio como el proceso de un despertar espiritual.
A través del décimo y undécimo paso, nosotros incorporamos esta nueva manera de vivir en nuestras vidas diarias.
Después de alguna reflexión, nos dimos cuenta de que un despertar espiritual no era algo por lo que esperáramos o alcanzáramos; no era algo con lo que seríamos recompensados si seguíamos las reglas y éramos “buenos”. En este caso un despertar espiritual era el resultado de trabajar los doce pasos en el orden en que ellos estaban presentados. Nada podía ponerse en el camino de esto más que nosotros.


TRATAMOS DE LLEVAR ESTE MENSAJE A OTROS CODEPENDIENTES.
Viviendo este programa, un día a la vez, nosotros nos hicimos el mensaje que esperábamos llevar. Nosotros compartimos nuestra experiencia, fuerza y esperanza con otros codependientes en las juntas de CoDA o cuando nos preguntaban por qué nosotros teníamos Fe en que el proceso de recuperación funcionaba para cualquiera que lo trabajara, no estábamos inclinados a rescatar a nuestros compañeros miembros de CoDA aún cuando nos sintiéramos incómodos con su situación. Ofrecimos apoyo y ánimo, no consejo. Nosotros comprendimos que nuestra manera de trabajar los pasos podría no ser la correcta para todo el mundo. Lo que era importante es que fuera la correcta para nosotros.
Nos estábamos haciendo lo suficientemente humildes para compartir con honestidad en las juntas uno a uno. Cuando sentimos la alegría de nuestros éxitos compartimos esa alegría. Si estábamos experimentando retos difíciles o sentimientos de desanimo, compartimos esas historias también, sabiendo que lo que necesitábamos oír podía venir de cualquiera, frecuentemente alguien más nuevo en el camino que nosotros. Ese era nuestro proceso, lo que hacíamos, más que nuestra personalidad lo que era el mensaje. La manera en que “lo llevábamos” era estando donde pudiéramos compartir con otras personas.


Y DE PRACTICAR ESTOS PRINCIPIOS EN TODOS NUESTROS ASUNTOS.
La frase final de este paso, nos recordaba que no podíamos separar nuestra espiritualidad del resto de nuestras vidas. Los principios incorporados en los doce pasos y las doce tradiciones no eran el dominio privado de los salones de juntas de CoDA. Estos estaban hechos para ser practicados en todos nuestros asuntos.
Mientras nosotros incrementamos nuestra dedicación a los pasos décimo y undécimo, poco a poco “practicando estos principios en todos nuestros asuntos” se hizo más natural. Nuestra meta era vivir de esta manera con todos, haciendo un esfuerzo especial en las relaciones que encontramos problemáticas. Cuando nos equivocamos en cualquier área de nuestras vidas nos recordábamos que este era un programa basado en el progreso, no en la perfección.
Llegamos a considerar el programa CoDA como un regalo precioso porque nuestras vidas se habían mejorado tan
notablemente por seguir estos principios. Compartir este regalo especial con otros era la manera en que podíamos dar gracias al poder que nos había llevado a ello. Y haciendo esto, hemos continuado recibiendo el pago al mil por uno.
En este momento yo doy gracias por mi despertar espiritual.
En este momento yo escojo vivir todos los principios de este simple programa. Yo sé que toda la sabiduría trabajando a través de mí, tocará todo y yo conoceré el amor y comprensión de DIOS. Yo estoy en paz.


Habiendo practicado cada uno de los doce pasos de CODPENDIENTES ANÓNIMOS en orden, estuvimos dispuestos a compartir con otros CODEPENDIENTES. Por esto y por el continuo compromiso a trabajar estos pasos, nosotros estamos agradecidos




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